Gente en la calle

Testimonios

Esta sección de Testimonios quiere ser una respuesta al deseo manifestado por el P. Tomás Morales de que cada laico bautizado sea un testigo vivo en su ambiente del Cristo que ha contemplado en la oración. Él lo explica en su libro Hora de los laicos de la siguiente manera:

Portador de un tesoroLa Caja de las Ágatas (s. X. Catedral de Oviedo) que contemplas, refleja muy al vivo tu misión como cristiano. Eres portador de un tesoro escondido: el gozo de la cruz. Un cofre se cierra para admirar la joya que contiene; y se abre para mostrarla a los demás.

En diástole y sístole continuos palpita tu corazón. Unas veces, te repliegas en ti para gozar a solas de tu tesoro: Cristo crucificado, por Quien para ti el mundo ha sido crucificado, y tú para el mundo (Gal 6, 14). Otras, te abres para impregnar las realidades temporales que encuadran la vida del hombre en la tierra.

Contemplativo en la acción y activo en la contemplación, el laico bautizado no se cansa de admirarla.

Abrasado en fuego de amor divino, arde en un celo ardiente de dar a Dios corazones que le amen plenamente. Abandona con gusto el reposo de la contemplación por el trabajo de la acción. Una vez satisfecho su ardor, retorna a la contemplación para volver a ser con plenitud él, y después de saborear otra vez las delicias divinas, se lanza con mayor decisión de nuevo a hacer conquistas para Dios, “a encender la llama de una nueva esperanza parra el mundo entero”. (Juan Pablo II. 6-1-1983)

Ojalá todos las experiencias aquí contadas sean frutos de esa vida interior y deseos de trasparentar a Cristo.

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