Documentación - Iglesia Universal
Benedicto XVI: El mundo también hoy tiene nostalgia de Dios Durante la ordenación de cinco nuevos obispos
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 7 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI subrayó hoy la importancia de la presencia de Dios en el contexto de la educación, al recibir hoy lunes en audiencia a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Educación Católica.
“El beato John Henry Newman hablaba de 'círculo del saber' para indicar que existe una interdependencia entre las diversas ramas del saber”, explicó, citando al cardenal inglés, a quien recientemente beatificó, durante su viaje a Gran Bretaña el pasado mes de septiembre.
“Pero Dios y sólo Él tiene relación con la totalidad de lo real; en consecuencia, eliminar a Dios significa romper el círculo del saber”.
Para Benedicto XVI, la educación y la formación es “uno de los desafíos más urgentes que la Iglesia y sus instituciones están llamadas a afrontar”.
“La obra educativa parece haberse vuelto cada vez más ardua porque, en una cultura que demasiado a menudo hace del relativismo su propio credo, falta la luz de la verdad, al contrario, se considera peligroso hablar de verdad, infiltrando así la duda sobre los valores básicos de la existencia personal y comunitaria”, reconoció.
Por ello, “es importante el servicio que llevan a cabo en el mundo las numerosas instituciones formativas que se inspiran en la visión cristiana del hombre y de la realidad”.
“Educar es un acto de amor, ejercicio de la “caridad intelectual”, que requiere responsabilidad, dedicación, coherencia de vida”.
Por ello, afirmó, tanto respecto de las universidades como de las escuelas católicas, “con su identidad bien precisa y su apertura a la 'totalidad' del ser humano, pueden llevar a cabo una obra preciosa para promover la unidad del saber, orientando a estudiantes y profesores a la Luz del mundo, la 'luz verdadera que ilumina a todo hombre'”.
El Papa exhortó a los presentes a “la valentía de anunciar el valor 'amplio' de la educación, para formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y de dar sentido a la propia vida”, y a “una fidelidad valiente e innovadora, que sepa conjugar la conciencia clara de la propia identidad con la apertura a la alteridad, por las exigencias del vivir juntos en las sociedades multiculturales”.
También habló sobre la enseñanza de la religión, que, afirmó, “contribuye ampliamente no sólo al desarrollo integral del estudiante, sino también al conocimiento del otro, a la comprensión y al respeto recíproco
