Editorial Revista Hágase-Estar nº 245 Abril 2010
Momento crucial
¿Por qué volvemos en este número sobre la ley del aborto? Hay momentos que repercuten en cómo ha de ser la vida en el presente y en el futuro de muchas personas. Este es uno de ellos,
Pero ¿quién decide el futuro? En principio, quien tiene el poder (partidos, empresas de comunicación, núcleos de opinión y clubes de interés, agencias de noticias, productoras de series de TV...)
Vivimos en una sociedad en la que cada vez más, "la realidad" no tiene nada que ver con la verdad, porque la realidad" hoy y aquí la determina el laboratorio social del pensamiento socialista-laicista-feminista. Ejemplo: El mago toma dos maromos que viven juntos por un lado y la institución matrimonial por otro. Lo mezcla. Resultado: distintos 'tipos" de matrimonios. Otro ejemplo: toma dos mujeres y un hijo y los conceptos "padre y madre". Resultado: "progenitor A y B", El tercer ejemplo es de Alejandro Tiana, ex Secretario General de Educación: 'Es necesario que los niños comprendan cómo está organizada la sociedad en la que viven, y dentro de ella existen varios tipos de familia: biparentales, monoparentales y homosexuales. Negarlas es negar la realidad". Nadie niega que sea común encontrar formas de convivencia de lo más variado. La perversión radica en hacerlas "nuevos tipos de familia" y enfrentarlas a lo que se ha llamado "familia-tradicional", y de esta manera diluir la naturaleza de la familia matrimonial y quitarle la protección debida.
O sea, que son los sabios de Sión de tumo los que construyen 'la realidad". Si en la Alemania nazi los judíos eran legalmente animales, lo eran; esa era 'la realidad" y así habría que aprenderlo. Por esa regla de tres, es estupendo que los niños indios comprendan que una persona de determinada casta es inferior a una vaca, porque así está organizada la sociedad india y esa es 'la realidad".
Unas palabras de Zapatero lo dejan bien claro también: "Si hay algo que caracteriza a esta etapa de gobierno es que hay un proyecto (...) en valores culturales, y por tanto ideológicos, que pueden definir la identidad social histórica, de la España moderna por mucho tiempo".
Primero fue la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio; después vino el divorcio express y la ley de rectificación registral del sexo, ahora llega la ley sobre salud sexual y reproductiva y sobre el aborto. Es un proyecto que, en el aspecto social, está desarrollando cuatro líneas de acción: primera, disolución de la familia; segunda, relativización de la vida humana en sus diferentes etapas; tercera, asalto a la Educación, y por último la expulsión de la fe y de la Iglesia del espacio público.
Urge la aparición y consolidación de un movimiento de participación ciudadana a favor de un nuevo espacio para la presencia pública y la reivindicación de derechos sociales como los de la familia, la vida, la educación o la libertad religiosa. Salir a la calle, aunque importante, no es suficiente porque las leyes de calado social (familia, sexualidad, vida, educación...) concretan el proyecto de transformación social del Gobierno y éste no va a claudicar. Además, salir a la calle es sólo un acontecimiento aislado. Debe complementarse con una presencia mediática, educativa, jurídica, política... sostenida día a día, y valiente.
Solo una acción continuada y coordinada en el tiempo, que nazca de una convicción personal sin medias tintas, que pase por la formación y fortalecimiento de asociaciones con presencia en el escenario cultural, que abarque los múltiples y diversos campos de lo público, puede hacer que las cosas cambien de forma notable. No tiene sentido salir a la calle y rezar mucho, por ejemplo, si luego los padres católicos no se forman, no se introducen en las asociaciones de padres de alumnos para hacer valer sus criterios e iniciativas; o si sostienen con su dinero periódicos y televisiones que atacan los valores cristianos o a la Iglesia católica misma, o no trabajan para que los partidos que teóricamente dicen representarles lo hagan de manera efectiva.
Hay además otro dato: no olvidemos quién es de verdad el único Señor de la Historia. Si nuestra libertad se apoya en la Providencia, a los bautizados el presente y el futuro nos pertenecen, A por ellos.
